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Síntesis descriptiva
FASES
DEL PROCESO FORMATIVO
Introducción
La
especialidad de Rescate Canino en Catástrofes (escombros), consiste
en la búsqueda con perros de personas sepultadas bajo escombros
en edificaciones derrumbadas por cualquier causa (explosiones, terremotos,
fallos estructurales...).
El
primer método para la formación de perros en esta disciplina
fue el publicado por el cinólogo suizo Urs Ochsenbein en 1972 (Método
Suizo), seguidamente aparecen los denominados Métodos Francés
y Alemán y mas recientemente Arcón, método español,
cuya síntesis es publicada en 1999 (libro:"Arcón, un
nuevo método para la formación del perro de salvamento en
catástrofes").
Si
bien los diferentes métodos tienden al objetivo común de
localizar las posibles personas sepultadas, estos sistemas presentan diferencias
mas o menos importantes en lo que respecta a la aplicación de sus
respectivas técnicas específicas.
Actualmente,
se está produciendo una notable expansión internacional
del Método Arcón entre los profesionales del Rescate Canino
de múltiples Cuerpos e Instituciones oficiales, debido a su revolucionario
y constatado grado de efectividad para la búsqueda con perros de
supervivientes sepultados bajo escombros.
Rasgos
básicos del Método Arcón
Arcón
es un sistema para la formación e intervención de Equipos
Caninos de Salvamento en Catástrofes, forjado por Jaime Parejo
García y que consideró ultimado en 1994 tras varios años
de estudio e investigación.
La
elección de la denominación de ARCÓN, fue en honor
a su compañero canino y alumno pionero.
Por
otra parte, la primera Unidad Canina de Rescate que formó con este
método, fue la del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Sevilla
en 1996 y seguidamente Equipos Caninos de diversos Cuerpos profesionales
de España, Chile, Argentina, Venezuela, Andorra...
En
el año 1998, esta metodología es reconocida con el Primer
Premio a la Investigación de la Real Sociedad Canina de España.
Equipos
Caninos de Salvamento de diversos Cuerpos de Bomberos de Andalucía
constatarían la alta eficacia de este sistema desde 1999, tras
numerosas intervenciones en países afectados por terremotos, como
ha sido el caso de Colombia, Turquía, Taiwán, India...
Este
Método está cimentado fundamentalmente sobre el conjunto
de las siete técnicas conductuales Arcón, las cuales se
complementan,e inciden con gran eficacia sobre tres parámetros
fundamentales e interrelacionados en la operación de búsqueda:
autonomía, motivación y concentración.
En
la aplicación de las Técnicas Arcón, se utilizan
como instrumentos básicos:
La
actitud corporal del guía.
Un metódico proceso de análisis y observación de
conductas caninas y entornos de trabajo.
Una constante dosificación técnica e individualizada de
los recursos conductuales.
...
El ejemplar formado con este método tiende a explotar con intensidad
sus recursos físicos y síquicos durante el proceso de búsqueda,
de una forma especialmente natural, voluntaria y fructuosa.
Analizaré
básicamente la incidencia del Método Arcón sobre
los tres parámetros antes citados:
Autonomía
He
constatado reiteradamente que cuando un perro experimenta un mayor nivel
de autonomía de trabajo, también incrementa paralelamente
su grado de concentración en el mismo.
Este
sistema permite optimizar este nivel de autonomía asociado a una
sólida fijación en la conducta de búsqueda.
El
ejemplar disocia al guía sin presentar nocivas interrupciones en
su línea de búsqueda, como puedan ser, esporádicos
retornos hacia éste o actos corporales con objeto de visualizarlo.
Puntualizando
que una participación excesiva del guía (error muy generalizado),
ya sea verbal o física, durante la conducta canina de trabajo,
generará nocivamente la consecuente expectativa de apoyo en el
almacén memorístico del perro, y la cual se tornará
mas acusada e interferente durante la búsqueda, conforme transcurra
el tiempo sin que el ejemplar haya logrado percibir el ansiado estímulo
oloroso de un posible sepultado.
Son
tres, las Técnicas Arcón que de una forma conjunta, permiten
mayormente la consecución de objetivos relativos a la pretendida
autonomía de trabajo:
Técnica
de bloqueo al efecto yoyó por control retorno (de aplicación
preventiva).
Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto
maniquí (aplicada en fases de formación, entrenamiento e
intervenciones)
Técnica de restablecimiento inocuo por inserción sonora
(aplicada en fase inicial de formación).
Motivación
La
aplicación de este sistema genera en el ejemplar un estado de impulso
motivacional especialmente sólido hacia este tipo de trabajo, favoreciendo
los niveles de intensidad, perseverancia y concentración del perro
durante la operación de búsqueda, así como el blindaje
de éste frente a posibles estímulos desviatorios.
Son
cuatro las Técnicas Arcón destinadas a preservar o potenciar
dicho nivel de motivación específico:
Técnica
de reforzamiento calibrado por triple control (aplicada en fases de formación
y entrenamiento).
Técnica de factible localización por compensación
previa de factores contrapuestos (aplicada en fases de formación
y entrenamiento).
Técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica
del sepultado (aplicada en fases de formación, entrenamiento e
intervenciones).
Técnica de apoyo sin demanda por aproximación restringida
(aplicada puntualmente en fase inicial de formación).
Resulta importante considerar que en la fase de formación o aprendizaje,
la experimentación de no consecución de éxitos, de
fracaso, en el ejemplar deteriorará la expectativa evocada por
la actividad en formación y por el respectivo entorno, lesionando
gravemente el necesario grado de motivación para afrontar el proceso
de aprendizaje y para el futuro desarrollo del trabajo de búsqueda.
Esta
circunstancia negativa se evita con la aplicación de las técnicas
anteriores, a la vez que contribuyen a que el simple desarrollo de la
búsqueda y el entorno de escombros generen por sí mismos,
un potente efecto reforzante en el ejemplar. La actividad de búsqueda
provoca en el perro un positivo incremento de su excitación, que
se sumará a la motivación por el incentivo.
Concentración
En
este caso el grado de atención voluntaria del ejemplar en la búsqueda
va a estar asociado fundamentalmente a los dos parámetros anteriores
(autonomía y motivación), no dependiendo de una posible
aplicación de técnicas específicas.
El
perro formado con este sistema presenta de una forma visible y continua
un alto grado de concentración en la tarea de búsqueda,
experimentando una sólida línea de atención.
Podría
definirse la concentración como una organización de la atención
por el ejemplar para la realización de una determinada tarea, siendo
el caso que nos ocupa el proceso olfativo de venteo, con el objetivo de
captar moléculas olorosas humanas en el aire que le permitan conducirse
hacia el foco de emanación, del sepultado, en la materia de escombros.
Está
demostrado que un mayor nivel de concentración, incrementará
la aplicación de los dispositivos de recepción y elaboración
olfativos del perro, limitando su campo de conciencia, y favoreciendo
consecuentemente su capacidad de captación odorífera de
las posibles personas sepultadas.
CUADRO
SINÓPTICO DEL MÉTODO ARCÓN
A.
TÉCNICAS CONDUCTUALES ARCÓN
TÉCNICA
DE BLOQUEO AL EFECTO YOYÓ POR CONTROL RETORNO
TÉCNICA DE AUTONOMÍA PROGRESIVA POR ACCIÓN DEL EFECTO
MANIQUÍ
TÉCNICA DE RESTABLECIMIENTO INOCUO POR INSERCIÓN SONORA
TÉCNICA DE REFORZAMIENTO CALIBRADO POR TRIPLE CONTROL
TÉCNICA DE FACTIBLE LOCALIZACIÓN POR COMPENSACIÓN
PREVIA DE FACTORES CONTRAPUESTOS
TÉCNICA DE BÚSQUEDA ENCADENADA POR DISUASIÓN MÍMICA
DEL SEPULTADO
TÉCNICA DE APOYO SIN DEMANDA POR APROXIMACIÓN RESTRINGÍDA
B. FASES DEL PROCESO FORMATIVO
1. SEÑALIZACIÓN
Arqueta desnuda
Arqueta vestida
2. BÚSQUEDA SIMPLE
Escombrera introductoria
Escombrera de trabajo
3. BÚSQUEDA ENCADENADA
Dos sepultados
Tres o mas sepultados
4. BÚSQUEDAS EN SITUACIONES ADVERSAS
Confinamiento/Altura
Entrenamiento discriminativo extremo (odorífero/visual)
Habituación a estímulos perturbadores (odoríferos/visuales/auditivos)
Operaciones de alta intensidad
5. CONSOLIDACIÓN Y PERFECCIONAMIENTO CONTINUO
Las
Técnicas Arcón
TÉCNICA
DE BLOQUEO AL «EFECTO YOYÓ» POR CONTROL RETORNO
TÉCNICA
DE AUTONOMÍA PROGRESIVA POR ACCIÓN DEL «EFECTO MANIQUÍ»
TÉCNICA
DE RESTABLECIMIENTO INOCUO POR INSERCIÓN SONORA
TÉCNICA
DE FACTIBLE LOCALIZACIÓN POR COMPENSACIÓN PREVIA DE FACTORES
CONTRAPUESTOS
TÉCNICA
DE APOYO SIN DEMANDA POR APROXIMACIÓN RESTRINGIDA
TÉCNICA
DE REFORZAMIENTO CALIBRADO POR TRIPLE CONTROL
TÉCNICA
DE BÚSQUEDA ENCADENADA POR DISUASIÓN MÍMICA DEL SEPULTADO
Las
Técnicas Arcón son estrictamente fieles a las racionales
exigencias del protocolo científico convencional., habiendo sido
reiteradamente sometidas al pertinente proceso de experimentación
y verificación.
TÉCNICA
DE BLOQUEO AL «EFECTO YOYÓ» POR CONTROL RETORNO
OBJETIVO
Evitar
en el perro la posible generación del hábito de «efecto
yoyó»., mediante la aplicación de un conjunto de pautas
preventivas específicas.
El
«efecto yoyó» constituye un fenómeno de conducta
que descubrí en ciertos ejemplares, los cuales retornaban sistemáticamente
hacia el guía tras recorrer una cierta distancia, obedeciendo así
a una especie de inercia mental afianzada.
Se
trata de un hábito especialmente nocivo para el trabajo de rescate
canino, que lesiona de forma mas o menos directa elementos tan esenciales
como son la autonomía e iniciativa del perro en las operaciones
de búsqueda.
Circunstancias
de aplicación
Fundamentalmente,
cuando el perro efectúa algún tipo de retorno hacia el guía.,o
bien ,se aleja precisando ser llamado.
Pautas
básicas
Utilizar
minimamente la orden de llamada. Pude constatar que un exceso de utilización
de la misma, suponía la causa principal que provocaba la adquisición
de éste hábito en el ejemplar.
Evitar a la llegada del perro tras el retorno, cualquier tipo de acto
que implique un cierto efecto de reforzamiento (emisión de vocablos
afectivos, caricias, conducta de juego...).
TÉCNICA
DE AUTONOMÍA PROGRESIVA POR ACCIÓN DEL «EFECTO MANIQUÍ»
OBJETIVO
Al
conseguir que el perro disocie al guía como posible elemento de
apoyo , potenciaremos de forma progresiva:
Nivel
de autonomía y concentración en la búsqueda.
La magnitud del reforzamiento, debido al importante efecto de contraste
que produce el cambio de la actitud inmutable de maniquí del guía
a la posterior de reforzamiento activo y eufórico.
La conveniente permanencia del perro señalizando en el punto de
localización.
Circunstancias de aplicación
Cuando
en sesión de trabajo el perro retorna hacia el guía o sin
distanciarse de éste lo reclama de cualquier forma (ladridos, apoyo
de extremidades...) .El guía aplicará la posición
maniquí, dosificando de una forma racional y equilibrada, en sesiones
de trabajo o intervenciones reales.
Pautas
básicas
El
guía deberá adoptar ate el perro en todo momento una actitud
corporal firme, inerte e inmutable, omitiendo cualquier forma de reacción
física (incluso facial) o verbal, como si de un simple maniquí
se tratase.
TÉCNICA
DE RESTABLECIMIENTO INOCUO POR INSERCIÓN SONORA
OBJETIVO
Conseguir
restablecer de una forma inocua la conducta de trabajo del perro frente
a posibles distracciones desviatorias.
Al
considerar nocivo el generalizado recurso de reiterar la orden de búsqueda
por su negativa incidencia en la línea de iniciativa del perro,
opté por seleccionar este peculiar procedimiento que ofrece un
notable porcentaje de efectividad.
Circunstancias
de aplicación
Este
recurso resultará aplicable bajo el silencio relativo que suele
caracterizar la fase inicial de aprendizaje, aunque obviamente no sería
factible en una operación de búsqueda con factores auditivos
adversos, debe tenerse en cuenta que el perro en dicha fase ya no padece
la frágil susceptibilidad del inicio, habiéndose ya además
potenciado sensiblemente su propia capacidad de restablecimiento conductual.
Pautas
básicas
-
La percepción por el perro de un breve ruido interferente y puntualmente
provocado (arrastre de suela por el pavimento, golpe de un objeto...)
ocasiona una especie de ruptura instantánea en su desviada e incipiente
línea de atención. Siendo en este fugaz paréntesis
donde se suele imponer nuevamente y de forma espontánea la deseable
conducta base.
-
Debe procurarse evitar que el perro se percate de la procedencia del sonido
efectuado.
-
La emisión sonora deberá insertarse con la máxima
simultaneidad posible respecto a la manifiesta distracción del
perro, y con intensidad suficiente, no excesiva, para conseguir el objetivo
según el caso.
TÉCNICA
DE FACTIBLE LOCALIZACIÓN POR COMPENSACIÓN PREVIA DE FACTORES
CONTRAPUESTOS
OBJETIVO
La
consecución de éxito por el perro en el trabajo de búsqueda,
sin menoscabo del progreso de aprendizaje pretendido con el desarrollo
del ejercicio.
Preservar y potenciar el estado motivacional del ejemplar, imprescindible
para una adecuada evolución del proceso de aprendizaje.
Evitar nocivas situaciones de fracaso y frustración en la fase
inicial de formación, favoreciendo un incremento de la carga estimular
positiva que debe evocarle el entorno de los escombros.
Circunstancias de aplicación
Durante
la fase de formación y puntualmente en la de entrenamiento
Pautas
básicas
Se
efectuará el análisis y diferenciación de aquellos
factores o elementos que hipotéticamente incidirán de forma
positiva o negativa en el desarrollo de la búsqueda por el perro
(nivel de motivación observado, presencia de estímulos importantes,
condiciones climáticas...).
Seguidamente definiremos las líneas básicas del ejercicio
a realizar, obedeciendo a un supuesto estado de equilibrio o compensación
previa que posibilite la obtención de éxito al ejemplar,
con el pertinente progreso y sin apoyo del guía.
Intervendremos fundamentalmente sobre aquellos factores básicos
y manipulables como puede ser el caso de la posición del punto
de suelta del perro o la ubicación de zulos.
TÉCNICA
DE APOYO SIN DEMANDA POR APROXIMACIÓN RESTRINGIDA
OBJETIVO
Obtención
de éxito en el desarrollo de la búsqueda.
Incremento del nivel de seguridad en la señalización del
sepultado.
Circunstancias de aplicación
-
Esta técnica se aplicará exclusivamente en aquellos casos
puntuales donde se considere menos contraproducente un aporte de apoyo
controlado que la inminente situación de fracaso en el perro.,
evitando su uso reiterado que lesionaría el potencial de autonomía
del ejemplar.
-
Cuando una cierta dosis de inseguridad interfiere negativamente en la
pauta de señalización.
-
Se desarrollará básicamente durante la fase inicial de aprendizaje.
Pautas
básicas
El
guía se aproxima caminando sobriamente sin n ngún tipo de
i movimientos extras ni pronunciación verbal en dirección
al punto de localización (donde suele encontrarse el perro), debiendo
detenerse cuando estime que ha transmitido al perro el apoyo mínimo
suficiente.
No se aplica la técnica en caso de existir demanda de apoyo previa
por el perro o retorno del mismo hacia el guía, con el objeto de
evitar posibles condicionamientos nocivos.
TÉCNICA DE REFORZAMIENTO CALIBRADO POR TRIPLE CONTROL
OBJETIVO
Potenciar
el efecto positivo del reforzamiento
Favorecer la pauta de señalización cuando resulte preciso
Controlar la positiva consecución de éxito por parte del
perro en el trabajo de búsqueda, preservando y favoreciendo su
nivel motivacional frente a esta actividad.
Circunstancias de aplicación
Durante
la fase de formación y entrenamiento inicial, especialmente durante
el desarrollo de búsquedas encadenadas.
Pautas
básicas
El
instructor se sitúa en un punto estratégico que le permita
observar con la mínima interrupción, el comportamiento del
perro que desarrolle la búsqueda y actuar en consecuencia.
Controlará
mediante el transceptor tres variables fundamentales:
Figurante
concreto que ha de reforzar.
Momento de iniciar el reforzamiento.
Forma de efectuar el reforzamiento ( intensidad, duración...)
Previamente deberá haber evaluado todo un conjunto de factores
esenciales:
Metas
de aprendizaje pretendidas con el desarrollo del ejercicio.
Señalización efectuada por el perro (fluidez, perseverancia,
destinatario...)
Estado energético o motivacional observado en el ejemplar.
Posibles estados de confusión o inhibición en el perro.
Efectivamente el instructor deberá captar y analizar sobre la marcha
aquellos matices significativos reflejados por el ejemplar durante el
acto de búsqueda o señalización, para así
poder controlar con una efectividad real las tres variables antes citadas.
TÉCNICA
DE BÚSQUEDA ENCADENADA POR DISUASIÓN MÍMICA DEL SEPULTADO
OBJETIVO
-
Mantener los necesarios niveles de autonomía, motivación
y concentración del perro, durante el desarrollo de posibles búsquedas
consecutivas y respectivas señalizaciones.
Circunstancias
de aplicación
-
En operaciones de búsqueda en formación, entrenamiento o
intervención.
Pautas
básicas
Cuando
el guía advierte que el perro señaliza uno de los figurantes
sepultados, se aproximará corriendo hacia éste, para recompensarlo
con una discreta caricia y una breve felicitación verbal (en intervención
real, marca los escombros con un aerosol en caso de no encontrarse accesible
la víctima), acopla rápidamente la trailla al perro y efectúa
a su vista un giro corporal enérgico y decidido, respecto al punto
señalizado que quedará ubicado a la espalda del guía.
Seguidamente se orientarán hacia la nueva zona a batir, reiniciándose
una nueva búsqueda.
He
comprobado que el acto de esquiva corporal desarrollado por el guía
respecto al punto de señalización, llega a provocar en el
perro un especial efecto disuasorio liberándolo útilmente
de la atracción ejercida por el figurante y favoreciendo la predisposición
del ejemplar para intentar localizar un nuevo sepultado, impulsado especialmente
por la expectativa ya creada del encadenamiento, donde el reforzamiento
máximo aparece imprevisiblemente.
El
guía procurará que su esquiva sea visualizada por el perro,
y dejar siempre a su espalda el punto señalizado por el ejemplar.
Por
otra parte, la posible sensación de frustración que conllevaría
la total ausencia de reforzamiento, es positivamente atenuada por los
discretos actos reforzantes del guía evitando la aparición
de un posible efecto inhibidor. Aprovecharemos de esa incipiente sensación
de frustración, una cierta propiedad impulsiva, que va a contribuir
a energizar y motivar la siguiente conducta de búsqueda.
Fases del Proceso Formativo
A) SEÑALIZACIÓN (ARQUETA DESNUDA Y VESTIDA)
El
objetivo de ésta fase va a ser condicionar en el perro la emisión
del ladrido hacia el humano no visible y ubicado subterráneamente.
El perro deberá haberse habituado previamente a compartir el juego
con personas extrañas y también al acto de ladrarles con
fluidez, por el simple impulso natural que genera el excitatorio deseo
de compartir el mismo con un determinado objeto. Puntualizando que debe
evitarse el condicionamiento del ladrido a la persona visible, como recurso
válido de demanda, ya que podría tender a utilizarlo, por
un simple efecto de generalización, en otras situaciones nocivamente.
Tampoco soy partidario de condicionar el ladrido a la emisión de
una orden previa, lo cual generaría en el perro, una perjudicial
expectativa.
Previamente habremos sometido al perro a un periodo de varios días
de privación en lo que respecta a la actividad lúdica y
expansión motriz. Potenciaremos así el estado de impulso
necesario para energizar la ejecución de estas primeras pautas
a la vez que incrementamos el efecto positivo del reforzamiento.
El figurante ha de ser persona conocida por el perro (no el guía),
favoreciendo así el necesario grado inicial de confianza y estimulación.
El ejemplar disocia al guía, desde el principio como posible elemento-meta
primario.
El perro deberá familiarizarse previamente con el entorno donde
se encuentre ubicada la arqueta.
Utilizaremos aquel motivador que resulte mas incentivador para el ejemplar
( pelota, rodillo, muñeco, palo.. ), aclarando que este sólo
se utilizará en la fase inicial de formación, con objeto
de evitar que el perro asocie su simple olor específico, como único
estímulo discriminativo al que reaccionar señalizando.,
y llegue a evitar la señalización al sepultado que carecerá
del mismo..
Evitaremos trabajar bajo condiciones climáticas adversas (altas
temperaturas, intensas precipitaciones...) que puedan provocar nocivas
reacciones de evitación o distracción en el perro.
Los observadores se situarán a una distancia mínima de 15
metros del área de trabajo, evitando movimientos, posturas o sonidos
que puedan desviar la conducta del ejemplar, que en esta fase inicial
será especialmente susceptible a cualquier tipo de distracción
resultando fundamental, no obstante, que obtenga éxito en las actuaciones.
Para el desarrollo de esta fase siento especial predilección por
la utilización de arquetas situadas en superficies de pavimentos
(asfalto, hormigón...) y no transitadas. Obviamente con el pavimento
minimizamos considerablemente la posible presencia de estímulos
olfativos interferentes que sin embargo resultarían inherentes
a lo que se denomina terreno.
Retiraremos de la superficie cualquier objeto o materia que hipotéticamente
pueda captar perjudicialmente la atención del perro (herramientas,
prendas de vestir, heces, ...)
Se utilizará en principio una tapa de madera o plástico
duro por resultar manejables y resistentes,( con un asa central.)
Previamente se dejará libre al perro en una zona ajena a la de
trabajo, durante unos minutos, con el objeto de que miccione, defeque
y se relaje, siendo esta una pauta general de actuación en la fase
de formación.
Arqueta desnuda: 1º paso
El
guía se dirige con el perro sujeto por la traílla hacia
un punto anterior a la arqueta en 20 metros aproximadamente (variable
en función del estado motivacional observado en el ejemplar). Durante
el recorrido hacia el punto de suelta el guía debe ir activando
emocionalmente al perro «calentándolo mentalmente»
para el trabajo. No debiendo reprimir el posible y valioso ímpetu
manifestado por el mismo, evitándose por ejemplo la utilización
de collares corredizos o efectuar tirones hacia atrás.
El figurante se encuentra esperando al guía en un punto medio entre
la arqueta y el punto de suelta. Ejecutará movimientos incitantes
mostrando el motivador al perro y entonando voces que lleguen realmente
a estimularlo hasta el punto de lograr un positivo efecto de atracción
sobre el mismo.
Cuando el figurante estima que ha provocado en el perro el suficiente
grado de excitabilidad e impulso se dirigirá rápidamente
hacia la arqueta y se introducirá en la misma a la vista del ejemplar,
repitiendo durante unos segundos las pautas de estimulación antes
de introducirse totalmente en el hueco y cubrirse con la tapa.
El instructor observa concentrado la conducta del perro en el exterior
e indica al figurante oculto (mediante un transceptor) el momento adecuado
para que refuerce la emisión de ladridos, (aunque el figurante
escuche ladrar al perro, ignorará si dirige los ladridos incorrectamente
hacia el guía u otro elemento y si resulta conveniente prolongar
o acortar la señalización en base al posible estado de inhibición
u otro aspecto que presente el ejemplar, siendo pues esencial la orientación
técnica desde el exterior.)
El figurante no felicitará verbalmente en el mismo instante que
se le indique ya que podría coincidir con un paréntesis
de silencio, debiendo ser lo mas simultáneo posible con el siguiente
ladrido emitido, para así favorecer la necesaria contigüidad
temporal que permita una adecuada asociación y condicionamiento.
Seguidamente retira la tapa y sin cesar de felicitar al perro lo acaricia
e incita a que se acerque para así conseguir aumentar su nivel
de confianza respecto a la nueva y extraña situación. Es
ahora cuando el guía se aproxima al perro felicitándolo
y acariciándolo igualmente.
El figurante sale de la arqueta para ofrecer junto al guía momentos
de euforia y juegos al perro.
El figurante inicia siempre el reforzamiento verbal desde el interior
del zulo subsanando así la posible demora que se podría
producir entre la señalización ladrada del perro y la apertura
de la arqueta.
La razón por la que el guía no refuerza verbalmente y ni
tampoco se acerca al perro hasta que el figurante lo haya hecho, es la
de que el perro asocie firmemente al figurante-s como «elemento-meta»,
disociando al guía con esta circunstancia y con la de «posible
medio para acceder al reforzamiento». Es la causa principal, por
la que el «Método Arcón» no contempla como posibilidad
que el guía asuma el papel de figurante, siendo sin embargo una
tendencia muy generalizada en la fase inicial.
Así se consigue evitar de una forma sólida el riesgo de
que el perro en el siniestro, abandone nocívamente el punto de
localización, retornando ocasionalmente hacia el guía, preservándose
además el desarrollo del valioso potencial de autonomía
del perro en la búsqueda.
El perro va aprendiendo a emitir ladridos hacia la persona oculta bajo
la superficie, gracias a su mecanismo básico de aprendizaje asociativo.
Arqueta desnuda: 2º paso
Se
mantiene el punto de suelta, pero en este caso el perro solo divisa la
arqueta cubierta por la tapa,sin la presencia previa del figurante.
Arqueta vestida: 1º paso
La
tapa es cubierta parcialmente con escombros , siendo el instructor quien
controlará el incremento o reducción del cubrimiento para
el desarrollo del siguiente ejercicio, en base al posible grado de inhibición
observado en el perro ante la incorporación del nuevo elemento
sepultante, hasta llegar al punto en que el ejemplar señalice de
forma segura y fluida ante la tapa totalmente cubierta de escombros.
Cuando figurante y guía refuercen al perro deben tener en cuenta
que resultará fundamental transmitirle el necesario grado de emotividad,
impregnando los movimientos, entonaciones de voz, caricias... de la necesaria
carga excitatoria que consiga estimularlo de forma intensa.
Arqueta vestida: 2º paso
Finalizará
la fase de señalización cuando el ejemplar realice satisfactoriamente
dicho ejercicio en otra arqueta, totalmente vestida y diferente ubicación.
Así comprobaremos si el elemento «escombro» ha adquirido
suficiente fuerza como estímulo predictivo para el perro.
Los escombros utilizados en la segunda arqueta no serán los mismos
que cubrieron la primera, aunque obviamente ofrecerán al perro
rasgos básicos similares que le permitirá generalizar..
Un aspecto fundamental a tener en cuenta en la preparación de estos
ejercicios será el de prever siempre que el figurante deberá
retirar sin ayuda la tapa cubierta de escombros, debiendo pues controlarse
el peso y disposición de aquellos elementos que se sitúen
sobre la misma, y realizarse los ensayos de apertura previos que resulten
precisos.
A partir de las actuaciones con «arqueta vestida» todos los
figurantes deberán ir provistos con el correspondiente casco de
protección y demás accesorios de seguridad según
el caso.
El figurante desplazará parcialmente la tapa para reforzar sin
demora.
Durante el desarrollo de la fase de señalización, aplicaremos
siempre que resulte necesario, las técnicas de:
Técnica
de autonomía progresiva por acción del efecto maniquí
Técnica de restablecimiento inocuo por inserción sonora.
Técnica de factible localización por compensación
previa de factores contrapuestos.
B) BÚSQUEDA SIMPLE (un sepultado) (ESCOMBRERA INTRODUCTORIA
Y DE TRABAJO).
Escombrera
introductoria
Denomino
«escombrera introductoria» aquella que no supere una superficie
aproximada de 50 m2 y presente una altura moderada.
El recurso de «activación emocional» se deberá
aplicar en todos los ejercicios de búsqueda, constituyendo un estímulo
previo fundamental a realizar durante el recorrido ( varios mts.),anterior
a la suelta del perro.
La distancia del punto de suelta a la escombrera no será superior
a 25 m.
Para la primera cubierta del zulo se utilizará un fragmento de
tabique o similar, disponiendo escombros sobre la misma hasta conseguir
una hermeticidad completa que impida al perro la mas mínima visión
del figurante o su acceso al mismo. También se intentará
evitar en los sepultamientos posibles rasgos distintivos que puedan favorecer
algún tipo de discriminación visual para el ejemplar en
las futuras áreas de trabajo y su nociva asociación. Podría
resultar muy perjudicial que al retirarse el cerramiento por el figurante,
impactase sobre el perro algún elemento de los escombros y se genere
el consecuente condicionamiento negativo en el mismo. Debiendo prevenirse
y controlarse esta circunstancia mediante ensayos previos como ya indiqué
anteriormente.
Los perros deberán encontrarse ubicados en el interior de sus respectivos
transportines, en la «zona de espera», sin posibilidad alguna
de divisar el área de trabajo.
Los figurantes continuarán siendo personas familiares para el perro
durante el desarrollo de la fase «escombrera introductoria»
y primera búsqueda en «escombrera de trabajo», para
continuar en lo sucesivo con figurantes totalmente extraños.
No se permitirá la familiarización previa del perro con
el entorno de trabajo, potenciando así el desarrollo de lo que
denomino capacidad de adaptación neo-ambiental.
El perro deberá sentirse atraído en principio por la simple
visión de la masa de escombros, que tras la fase de «arqueta
vestida» deberá haberse convertido en un potente estímulo
predictivo.
Ocasionalmente puede observarse que algunos ejemplares cuando perciben
el foco de olor humano del sepultado, llegan a miccionar e incluso defecar
tras la inevitable relajación de esfínteres, provocada por
la consecuente reacción emocional.
En otros casos, se llega a producir un cierto trastorno del control voluntario
del perro obstaculizándose nocivamente la fluidez del ladrido de
señalización.
La sensación de frustración o ansiedad durante el desarrollo
de la búsqueda, puede manifestarse en ocasiones con un repetido
mordisqueo de briznas de hierba u otros elementos.
Escombrera de trabajo
El
perro que llega a localizar y señalizar adecuadamente al figurante
sepultado en «escombrera introductoria», pasará a trabajar
en zonas de superior envergadura, escombreras de trabajo
Exigiremos de forma progresiva al ejemplar un mayor desarrollo de búsqueda,
comenzando con una distancia moderada desde el punto de suelta al sepultado.
El motivador, en caso de ser un objeto cuyo olor permita una perjudicial
asociación discriminativa en el perro, empezará a ser sustituido
por un simple palo u otro elemento odoríferamente inocuo, procurando
no mermar la intensidad del reforzamiento. Evitando así el riesgo
futuro de posibles actos de evitación en la señalización
de sepultados.
«El foco de olor humano emergente de los escombros» está
ya convirtiéndose también en un potente estímulo
predictivo para el perro.
El perro, al igual que otras especies , tiene la capacidad de responder
de la misma forma ante estímulos distintos que presentan ciertas
similitudes, motivo por el cual resulta factible que generalice ante cualquier
masa de escombros u olores humanos diferentes.
En la «escombrera de trabajo» se irá aumentando gradualmente
la distancia del punto de suelta, respecto a la ubicación del sepultado,
siendo el propio estado motivacional del perro el que lo impulsará
para desarrollar la búsqueda olfativa de moléculas de olor
humano que lo guiaran al foco emergente de los escombros, procedente del
figurante sepultado.
El instructor deberá indicar:
Posible idoneidad de la zona de escombros
Ubicación del zulo
Posición del punto de suelta en cada perro
El
perro debe ir habituándose a efectuar la búsqueda de personas
sepultadas venteando, para ello, procuraremos reducir progresivamente
la posibilidad de que utilice posibles rastros existentes en el terreno
para conducirse hacia el objetivo, no debiendo asociarlos como señales
vinculantes para la localización. El venteo es el único
procedimiento fiable para la búsqueda de sepultados tras un derrumbamiento.
Las personas que se desplacen por el área de escombros para las
tareas previas de excavación del zulo y sepultamiento del figurante,
deberán respetar una vía establecida de entrada y salida
en dicha zona. El punto de suelta deberá situarse siempre en el
frente opuesto a tal acceso.
Otro recurso que considero válido sería el de la premeditada
inundación del terreno con múltiples rastros a discreción.
Por otra parte, descubrí que ciertos ejemplares llegaban a utilizar
como recurso para guiarse hasta el sepultado, el rastro dejado por el
perro que intervenía anteriormente. Esta circunstancia puede solventarse
fácilmente mediante un control metódico de los turnos de
actuación en los perros.
Observando que algunos individuos presentaban en su conducta de búsqueda
ciertas manifestaciones propias de estrés (falta de vigor, nula
capacidad de concentración, incremento de salivación...)
aunque sin una causa visible, conseguí detectar que el origen se
encontraba en la previa captación de feromonas por el macho y que
habían sido excretadas por alguna hembra en celo en otro lugar
y momento ( aéreamente, en orina...).
Se trata de un estado que puede prolongarse varias semanas incluso, periodo
durante el cual se retirará al perro de toda actividad que exija
un esfuerzo síquico.
El zulo no podrá utilizarse mas de una vez por el mismo perro,
ni la zona de escombros una vez utilizados los sepultamientos oportunos.
En ningún caso se recriminará al perro en la zona de escombros,
evitando entre otras consecuencias la posibilidad de que dicha área
se convierta en estímulo inhibidor condicionante para el ejemplar,
que aunque de forma leve pueda mermar su posible estado de motivación
o concentración respecto a la misma.
He de puntualizar que si bien soy partidario del aprendizaje por el perro
de ciertas ordenes de dirección (operación relativamente
fácil), soy firmemente contrario a la utilización de éstas
durante el entrenamiento habitual, circunstancia que lesionaría
en mayor o menor medida la capacidad de iniciativa y autonomía
del perro, asociando nocivamente al guía como un posible recurso
orientativo en las operaciones de búsqueda y determinadas situaciones,
extorsionándose visiblemente su necesario nivel de concentración.
En está fase de «búsqueda simple» son aplicables
las técnicas de:
Autonomía
progresiva por acción del «efecto maniquí»
Restablecimiento inocuo por inserción sonora
Factible localización por compensación previa de factores
contrapuestos.
Apoyo sin demanda por aproximación restringida
C) BÚSQUEDA ENCADENADA (dos o más sepultados)
Iniciaremos
el proceso de aprendizaje de la «búsqueda encadenada»
con tan solo dos figurantes sepultados.
Los respectivos zulos estarán ubicados en la «escombrera
de trabajo» separados por una distancia media de 50 metros.
Una vez señalizado por el perro cualquiera de los dos figurantes,
se aplicará la «técnica de búsqueda encadenada
por disuasión mímica del sepultado» para que seguidamente
el figurante localizado y señalizado en segundo lugar sea el que
refuerce de la forma ya descrita en la «búsqueda simple».
El guía tras reforzar al perro, y hacer la esquiva, le pone la
traílla y se aproxima con el perro hasta un punto medio, hacia
el segundo, para hacer la nueva suelta. De esta forma se pretende asegurar
el éxito de la segunda localización por el perro, y la consecuente
incorporación de este nuevo esquema de trabajo a su memoria y repertorio
conductual.
El instructor observa con atención para avisar mediante transceptor
al figurante que ha de reforzar, ya que no resulta posible prever con
total seguridad, el sepultado que el perro captará y señalizará
primero.
Cuando se compruebe que el perro desarrolla adecuadamente la conducta
de «búsqueda encadenada» con dos sepultados, se incorporará
un tercer zulo y figurante, manteniendo la distancia media de 50 metros
con los otros dos.
Continuamos aplicando idéntico mecanismo básico, «disuasión
mímica», con los dos primeros figurantes señalizados
y la aparición del reforzamiento (con especial magnitud) en el
caso del tercer y último figurante señalizado. Con dicha
pauta, se desarrollarán diversas operaciones de búsqueda
con números variables de personas sepultadas (uno, cinco, seis...),
igualmente debe variarse el turno del figurante que efectuará el
reforzamiento, pero teniendo siempre en cuenta que el desarrollo de la
búsqueda encadenada finaliza para cada perro con la aparición
del reforzamiento principal (de guía y figurante).
El perro va incorporando gradualmente el nuevo esquema de encadenamiento
a su repertorio conductual, desarrollándose la nueva expectativa
de la posible continuidad en la búsqueda tras un número
no constante de señalizaciones, apareciendo el reforzamiento principal
de forma imprevisible. Este tipo de circunstancia llega a constituir un
estímulo añadido para el ejemplar.
Progresivamente se tenderá a efectuar la suelta desde el mismo
punto de señalización.
Siempre, antes de cada indicación de búsqueda, se colocará
la traílla al perro, con objeto de que se vaya habituando a reiniciar
las batidas sin anticiparse en ningún caso a la orden del guía.
En esta fase de búsqueda encadenada, aplicaremos las técnicas
:
-
Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto
maniquí
-
Técnica de factible localización por compensación
previa de factores contrapuestos
-
Técnica de reforzamiento calibrado por triple control
-
Técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica
del sepultado
Cuando
se considere afianzada la conducta de «búsqueda encadenada»
en el perro, lo iremos sometiendo ocasionalmente a diversos tipos de entrenamientos
discriminativos (odorífero, visual, ...) y al desarrollo de búsquedas
con presencia de factores adversos, (confinamiento, ruidos,...) debiendo
aplicarse siempre un moderado proceso de intensificación individualizada.
Una
vez consolidado el primer proceso de formación, el ejemplar presentará
en el desarrollo de las búsquedas, un nivel de autonomía,
motivación y concentración especialmente sólido y
efectivo, aplicándose a partir de aquí y de forma permanente
las siguientes técnicas :
-
Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto
maniquí
-
Técnica de reforzamiento calibrado por triple control
-
Técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica
del sepultado. |