El
perro, se ha ido adaptando, a lo largo de los años a nuestras
diferentes actividades. Es así como antes acompañó
al hombre cuando salía a cazar el alimento, o lo ayudó a
reunir y proteger su ganado. Hoy en día las labores del perro han
cambiado. Podemos ver perros guía para ciegos, perros de rescate,
perros policía, perros de búsqueda de drogas o de explosivos,
perros de asistencia para discapacitados y personas sordas, etc.; y cada
día van apareciendo nuevos trabajos para estos amigos que nos han
acompañado durante tanto tiempo.
No tenemos
que olvidar, por supuesto, a aquel perro que nos acompaña a diario
en nuestra casa, que sin ninguna habilidad especial enseñada por
un adiestrador, nos da cariño, nos saluda efusivamente cuando llegamos
del trabajo y que pareciera que nos entiende tan bien…. Si solo
le “falta hablar”. Aunque pareciera que nuestro perro no hace
nada, resulta que se ha comprobado que su sola compañía
nos trae beneficios físicos y psicológicos,
nos relaja y disminuye la presión arterial, además nos hace
tener una responsabilidad y sentirnos útiles. ¿Por qué
tantos de estos amigos de cuatro patas son abandonados en las calles?
…. Nos podemos encontrar con respuestas como “ese perro rompía
todo”, “trató de morder al niño”, “no
se sabe comportar”, “no para de ladrar”, y muchas otras.
Lo que no sabemos es que muchos de estos problemas son producidos por
culpa nuestra y no del perro. “Pero ¿Cómo? Si le doy
todo, le doy su comida, lo saco a pasear, lo regaloneo….” |

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| ¿Cómo
nos comunicamos con nuestro perro? Muchas veces se nos olvida
que es un PERRO, si, un perro; y lo tratamos casi como
a un niño, “tan humano”. El problema es que nuestro
perro, a pesar de vivir cerca del hombre hace siglos, mantiene muchos
de sus instintos ancestrales y los códigos de comunicación
aprendidos entre sus iguales. Hay cosas que nosotros entendemos desde
nuestra perspectiva humana y resulta que nuestro perro las interpreta
como perro; parece obvio, pero es nuestra misión acercarnos a nuestro
amigo y tratar de pensar como él; no podemos esperar que él
lo haga como nosotros. Por ejemplo si nuestro pobre perrito se asusta
con un ruido fuerte y nosotros le acariciamos para que se tranquilice,
resulta que estamos reforzando esta conducta, logra llamar nuestra atención
y tenernos cerca; y seguramente nunca perderá ese miedo.
Es
necesario educar a nuestro perro, desde que llega al
hogar, debemos dejarle clara su posición dentro de la familia y
dictar las normas de conducta que deberá respetar mientras esté
con nosotros. ¿Debemos adiestrarlo? Cuando decimos
la palabra adiestramiento inmediatamente se nos viene a la mente las imágenes
de un perro mordiendo a una persona con una manga o perros especializados,
como los que nombramos al principio ¿Es necesario que mi perro
haga tantas cosas si lo único que quiero es que “se porte
bien y me haga caso”?
Todos
los perros deberían ser adiestrados, tanto si son de raza,
un mestizo recogido de una perrera, un cachorro o un adulto. Debe ser
adiestrado, eso sí, según la función que vaya a cumplir
en su vida, perro de compañía, de guarda, etc., entendiendo
como adiestramiento desde la educación básica a un cachorro,
hasta el adiestramiento especializado de un perro guía para ciegos.
Cuando no asumimos nuestro rol del guía, el perro se convertirá
en su propio maestro y repetirá las acciones que le reportan algún
beneficio, convirtiéndose en el jefe. Su instinto lo llevará
a defender esta posición, y mostrará sus dientes si es necesario.
Los perros disfrutan mucho aprender cosas nuevas, quieren saber cual es
su lugar en la familia y que es lo que deben y no deben hacer; es por
eso que esperan que nosotros le fijemos las pautas de comportamiento.
Unos momentos al día bastarán, y no solo educaremos a nuestro
amigo, sino también nos sentiremos más relajados y sin duda
más felices. |
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